Malaika Fidalgo de Vargas

Malaika Fidalgo de Vargas (Avilés)

Sí, es Malaika la verdadera protagonista de todo esto. Ella y su creación literaria son la clave principal de por qué estamos hoy aquí muchos de nosotros apoyando este maravilloso proyecto.
Ella es la artífice, la escritora, la… ¿chica del pelo largo?

Así se presenta a los lectores Malaika en la solapa delantera de su novela:
«Concienciar a través de la escritura y la proactividad es mi causa. Compartir la vida con la naturaleza y disfrutar de estas experiencias, mi forma de vivir.

Me ilusiona transmitir historias donde personas y animales se benefician de una profunda conexión. Me motiva colaborar con aquello que me hace feliz; escribir y los animales.

Jóvenes que salen de las calles gracias a sus mascotas; personas que superan el dolor por la pérdida de seres queridos; niños que mejoran y desarrollan sus capacidades motrices y cognitivas; ancianos que recuperan las ganas de vivir o personas que simplemente se sienten protegidas, acompañadas.

Todos ellos sienten que forman parte de algo muy especial.
Más allá de relaciones profesionales como las habidas con perros guía o de rescate, existen multitud de historias donde compartir la vida con un animal, de una forma profunda y altruista, nos hace ser mejor persona.»

Malaika es mucho más, es una profesional del entorno del cuidado animal y ha trabajado durante años en el sector. Su experiencia no es la de una amante más de su mascota, es la de una mujer con experiencia real en su cuidado y atención. Ha vivido cientos de experiencias a su lado y ha aprendido lo que sabe tanto a través de su relación profesional con los animales como de la habida entre ella y sus compañeros de profesión en el sector. Veterinarios, voluntarios, cuidadores, adiestradores… y muchos más amigos y colegas que han dejado en ella un conocimiento que, ahora, ella desea compartir con nosotros.

Así es como nace Mirada Malaika, un proyecto que va más allá de su novela. “Melinda. Cuando el fin es el principio” es solo un paso más hacia el logro de su meta, cuyo objetivo principal es poner su granito de arena es esta maravillosa causa que es la concienciación del ser humano de su responsabilidad y respeto a los animales y, más en concreto, a los que conviven diariamente con muchos de nosotros.

Estuvo en África. Las fotos que he visto de ella hablan de su sensibilidad y su valía para las relaciones interpersonales y de su amor a la naturaleza, a todo lo que late con vida propia, a los animales, al entorno… Malaika es amor y dulzura. Y eso es lo que os ofrece en sus escritos. No dejéis de conocerla, no olvidéis leerla. Estar a su lado es crecer.

Puri Sánchez